En la Macaronesia, la reutilización de las aguas depuradas, particularmente en Canarias y Cabo Verde, y el fomento del uso más eficiente en Madeira, contribuirá, de forma significativa, a paliar el déficit hídrico y a favorecer la conservación del medio ambiente de estas regiones. Las aguas residuales urbanas depuradas, con calidad físico-química y sanitaria adecuada, constituyen un recurso apto para el riego agrícola, de campos de golf y de parques y jardines y otros usos no potables.
Todas las islas necesitan realizar un esfuerzo en infraestructuras de saneamiento, de depuración y de reutilización para el aprovechamiento máximo de este recurso. La elección adecuada de los procesos de depuración, la eficacia en la gestión y el uso seguro de este recurso, en sus distintas modalidades precisan de controles analíticos rigurosos, de programas de seguimiento y del establecimiento de líneas I+D bien coordinadas. La confianza en el uso de las aguas depuradas, y con ello la aceptación por parte de todos los agentes implicados, está vinculada a un conjunto amplio y complejo de factores socio-económicos, pero se consideran prioritarios los relacionados con la calidad sanitaria y físico-química del agua, el coste, la garantía de suministro y la eficacia de las entidades encargadas de su gestión.