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Jairo Restrepo: La agricultura orgánica es un instrumento para la transformación social y debemos hacerla posible también en Canarias


 
Mancomunidad del Sureste (Agüimes, Ingenio y Santa Lucía)/ 15 de abril de 2014

 
Jairo Restrepo (dcha.), reconociendo al agricultor canario Pepe Guedes (izqda.) en el 9º Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles (Centro Cívico de Carrizal, Ingenio)

Jairo Restrepo, Ingeniero Agrónomo, escritor, agricultor y consultor internacional, en su ponencia en el 9º Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles, el 9 de abril, dejó emocionado al público con sus proyectos transformadores de agricultura orgánica en  manos de campesinas y campesinos, los cuales también "debemos hacerlos posibles en Canarias, estableciendo alianzas con la gente, de manera que sea la ciudadanía la que resuelva sus propios problemas”, comentó.

Se trata de “un sueño  hecho realidad” en diversos países, desde Ecuador, Colombia, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, México, Italia, recientemente en España en el País Vasco, y Australia. Su técnica, en la que su “gran aliado” para fermentar la tierra es la mierda de vaca, la resumió en la frase “con agua y mierda no hay cosecha que se pierda”.

“Diciendo y haciendo”, dijo el ponente al presentarse como agricultor, su principal trabajo, mientras deja la academia sólo para sus ratos libres. Escritor de varios libros sobre agricultura orgánica y asesor técnico para gobiernos, ministerios y parlamentos, al iniciar su ponencia fue muy crítico con la agricultura química, “convertida en negocio de las farmacéuticas” que  invierten en el sector agrícola para “mantener a la gente enferma”.

“Dependemos del suelo, es nuestra extensión de salud”, afirmó,  tras decir que la mala alimentación,  con productos que utilizan fertilizantes químicos,  tiene como efecto que disminuya la capacidad del cerebro  y que “estemos llenos de estómago pero desnutridos mentalmente”.

Como ejemplo de su trabajo, presentó el proyecto de producción de café en Puebla, México, donde cinco cooperativas cultivan  este producto con alta rentabilidad  y respeto a la cultura y el medioambiente, demostrando que “ser pequeño es rentable”, y otros en esta misma línea y alta eficiencia como la cosecha de aguacates también en este país, la plantaciones de bananas en Ecuador y pimientos en Costa Rica, este último donde una hectárea mantiene seis empleos permanentes y consiguen la producción de 90 piezas por mata, cuando en el mundo el máximo alcanzado es de 50.

No obstante, su propuesta de trabajo va más allá de aplicar técnicas agrícolas, al gran cúmulo de conocimientos en la materia agrega valores, conciencia y dignidad para las trabajadoras y trabajadores del campo, porque para Restrepo la agricultura orgánica es una “herramienta de transformación social”, una forma de hacer justicia, cuyos productos deben estar al alcance de todas las personas, sin la situación en la que puedan adquirirlos sólo quienes tienen más dinero frente a los tienen menos, lo que definió como “agricultura fascista”, y al respecto señaló: “si justicia es rebeldía, hoy somos rebeldes porque hacemos justicia con la agricultura orgánica”, palabras a las que el público respondió con fuertes aplausos.

En sus proyectos, las personas aprenden las técnicas de la agricultura orgánica y además de agricultores se convierten en formadores, para trasmitirlas a sus hijos, nietos y comunidades; "se preparan como promotores", comentó, y “muchos sin saber leer ni escribir imparten cursos de 50 horas”. En  los  procesos también se dignifica a las personas mayores que han trabajado la tierra toda su vida, permitiéndoles compartir sus conocimientos y aprovechar que son “cúmulo de experiencias y sabiduría”.

El último día del seminario, en el debate, el ponente reconoció públicamente al agricultor canario Pepe Guedes, quien le impresionó enormemente. “He sentido vergüenza, porque el ponente debió ser él. ¡Qué los Pepes se multipliquen  en Canarias y en el mundo!”, dijo. En esos días, ambos habían tenido la oportunidad de conocerse en los terrenos que cultiva Pepe y estuvieron compartiendo mesa y los  alimentos que él mismo cosecha. En un momento muy emotivo entre los dos, Pepe, de pie al lado de Jairo, comentó: “lo que pasa es que es tan apasionado de la agricultura  que de todo se maravilla”, a lo que el ponente respondió: “voy a incluirlo en mi próximo libro. La paz se construye así, con ejemplos como el suyo, con fraternidad”. Terminaron en un abrazo, que fue el cierre del seminario, en medio de los asistentes que aplaudían emocionados.

 

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